martes, 2 de junio de 2009

RINCÓN POÉTICO

***SÓLO QUEDA EL MURMULLO DE LA BRISA***

DE: Celestino González Herreros

Nunca pensé, en mi vida, llegar acariciar
aquellos aterciopelados pétalos de una rosa tan singular
ni llegar a tenerla tan cercan y poderla besar;
y que pudiera, de súbito con ella, ilusionado, iniciar

el juego apasionado de un espontáneo amor
inhalando los efluvios delicados de su fresco aroma
y me embriagara de tal manera su natural candor
y su dulce voz, cuando sus blancos dientes asoman.

Con mis años jamás imaginé llegar a enamorarme así,
ni volver a sentirme tan satisfecho y emocionado,
como si esa vez una nueva vida hubiera comenzado

y todo aquello hubiera sido creado para mí.

Nunca me pareció tan bello aquel idílico huerto,
sombras, luces luminarias por doquiera y mucha arboleda.
Una rosa con nombre de mujer y ojos de diosa…
Una flor delicada y sutil que enamoraba.

Como si todo se hubiera paralizado, se hubiera detenido
y en esos instantes, sólo sintiera latir mi viejo corazón;
y volví a sufrir una extraña y profunda melancolía
pensando que al volver a palpitar el tiempo le perdería,
que aquel huerto de mi dulce sueño marchitaría
y nunca más, tan cerca, en mis brazos, le tendría…

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